Se trata de El Arrecife de Donovan, reducto para aquellos que puedan presumir de ser animales tabernarios, adeptos de licores varios de mala muerte, individuos solitarios de triste melancolía, bravucones de puños rápidos, filósofos de barra para temas trascendentalmente intrascendentes y cualquier otro miembro de esa fauna humana que pueblan estos reinos bañados por los sueños y anhelos artísticos de la mente humana.
Ya sabéis, si no tenéis por donde dejaros caer muertos, siempre seréis bien recibidos en EL ARRECIFE DE DONOVAN.

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